Con Yin
.....Hijito nuestro, perdóname si te fallé en tus horas más apremiadas. Perdóname que en los momentos en que decidías tu destino, yo no haya estado junto a tu tribulación...... Ay, ese largo forado en el tiempo, por el cual entraste a tu agonía, pudo haberme tenido cerca, si no a tu lado, y aún capaz de convencerte y de irte guiando hacia la vida.
..... Perdóname, hijito, perdóname todas mis lejanías y alejamientos. Perdóname en mérito de lo que te di siempre: mi amor anudado a tus pasos, mi pobre amor que ahora se tambalea y cae como una bandera sin mástil.
..... Sentada al fondo de este pozo de ceniza, óyeme a través de la noche y recibe mi pena, alta como humareda.
..... Te busco y te rastreo por las cosas que aún están tibias de ti, que aún dan tu suave vaho; he dejado sobre tu mesa los libros abiertos, y abiertas se han quedado las cortinas, todo expectante como tus ropas, que casi logran cuajar tu bulto arrancado.
..... Murmúrame en el sueño, neto y rotundo, tu nombre y mi nombre. Lo escuche así yo, durmiendo, y despierte recién nacida de perdón.
Para Yin
..... Siente que mi pobre amor llega hasta ti y se queda un tiempo contigo.
..... Yo no quiero turbarte si ya tienes paz y dicha, vida mía.
..... Pero si tú no la tienes todavía enteramente, sabe tú, niñito mío, que mi ternura vela por ti y sabe que me quedo al lado tuyo buscando darte algo de esa paz y de esa alegría.
..... Recíbeme, vida mía, siénteme y reconóceme.
..... Yo quiero comenzar y terminar mi día contigo, con tu corazón en mi mente, y tu nombre en mi boca.