miércoles, 16 de septiembre de 2015

Ironías de la vida

El amor en la vida siempre me ha jugado crueles bromas, mi primer amor, mi mejor amigo, alguien de una estatura moral intachable, un hombre honesto hasta el hastío, leal, noble como pocos, alguien a quién admiro hasta hoy, pero que no me amaba y a pesar de eso siempre estuvo a mi lado incluso cuando ni yo me soportaba, cuando creía que era indigno de recibir cualquier forma de amor, el me dio su amistad a toda prueba; en resumen un gran hombre al cual amé pero que nunca me amó como yo quería. Luego estás tú, sin tratar de juzgarte y sin yo ser mucho mejor que tú o mejor que las demás personas, incluso siendo yo imperfecto en muchos sentidos se puede decir de ti que al menos tienes una moral un tanto distinta a la mía, donde la mentira para ti es casi una forma de vida, que en pos de según palabras tuyas para evitar hacer sufrir a las personas la mentira está permitida, que por el sólo hecho de tener miedo se puede mentir sin titubear siquiera, éste hombre (tú) dice que me ama, y yo lo amo sin dudas, pero me pregunto como llegué a amar a alguien tan distinto al primero, yo no pretendo alzarme como ícono de la verdad o hacerme para mí una calidad moral superior al resto, pero sin lugar a dudas tenemos conceptos de la honestidad, la lealtad, la amistad, el amor y el sacrificio muy distintos. Tengo más dudas que certezas, espero que el tiempo me de las certezas que necesito para curar estas heridas.

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